"El lema de un revolucionario cabal es el pesimismo de la conciencia y optimismo de la voluntad" Antonio Gramsci... esta es LA VIDA SEGÚN DORCAS.

domingo 12 de julio de 2009

México: Estreno de "Corazón del Tiempo" EZLN


Un viaje al corazón de la resistencia zapatista

El 14 de Agosto en México DF, Guadalajara y San Cristóbal de las Casas. Salas:
Cineteca Nacional
Salas Lumiere
Cinépolis
Cinemex
Cinemark

También en el 7mo Cero Latitud, Festival de Cine de Quito, Ecuador del 9 al 19 de julio y en el 19 Festival Ibero-americano de Cinema, Ceará, Brasil, del 28 de julio al 24 de agosto.

Tomado de: Centro de Documentación sobre Zapatismo
http://www.cedoz. org

jueves 9 de julio de 2009

De libreros, guerrilleros y felicidad ecológicamente sustentable

En mi última visita a Libroria fui con la esperanza de conseguir Fantasmas de Chuck Palahniuk, que no se consigue en ninguna librería (como casi ningún libro en este país, por razones que no vienen al caso) y llevé conmigo tres libros, uno de ellos era un ejemplar no muy bueno titulado "Rebelarse vende", en cuya portada aparece una taza de cerámica con la famosa imagen del Che de Korda. Libroria es un sitio en Las Mercedes donde compran y venden libros nuevos y usados.

La imagen del Che fue el disparador para una conversación entre el señor librero y yo, que comenzó en el personaje y terminó en la política venezolana actual, como es costumbre en estas latitudes. El señor librero tiene estudios de postgrado en economía en una universidad estadounidense, es un tipo bastante paciente y agradable. Se imaginarán la calidad de conversación.

Comenzamos mal, sin embargo. Lo primero que dice el hombre: "el che es un asesino" y ahí voy yo, defensora de las causas perdidas, a explicarle que los guerrilleros matan gente y que no lo puede sacar de contexto. Si entras a una comisaría y te piden que te bajes los pantalones te horrorizas ¿no? pero si te lo pide el médico hasta disfrutas el dedo explorador. Una cuestión de contexto y de expectativas. Le explico también que los años cincuenta eran muy diferentes y que Hiroshima y Nagasaki habían ocurrido apenas años antes de que Ernesto Guevara irrumpiera en la historia, para coronarse como el ídolo de masas rebeldes que es hoy día.

Nada, no hay manera. El Che sigue siendo solo un asesino, y aunque el hombre sepa de muchas cosas (menos de la vida y obra del Che) no aceptará el argumento como válido. Lo irónico es que el Che se hubiera deleitado hablando con ese señor, pero de literatura, tremendo lector era Ernesto Guevara. Muy bien. Siguiente tema, cualquier cosa: economía, política, Chávez. Que Venezuela no produce riqueza y que somos pobres y atrasados. Sí. Y que en Cuba la gente es pobre y atrasada y tampoco produce riqueza. Ok. Y que el fin de las sociedades es producir riqueza porque así se asegura el orden, la paz, y no sé cuánta chingadera más... porque yo todavía pensaba que el Che es un hombre admirable y que ya quisiera el librero tener los guevos de caerse a tiros por defender sus ideales. Pero esos según no son guevos, es imprudencia. Nada, son guevos. Y esta conversación explotaba un sábado a las siete de la noche, después de que la librería cerrara.

Terminé cansada de escuchar la clase de dinámica económica una y otra vez, de cómo la riqueza trae la felicidad, la producción debe ser incentivada, la propiedad social es una locura y Cuba debería convertirse en la Atlantis contemporánea. Entregué el libro con la portada del Che que, para mi sorpresa, de los tres que llevé fue el único que el librero pensó que podría revender (los otros dos eran libros de derechistas de los cuales aún no he podido deshacerme), y me llevé la primera novela que publicó la mexicana Elena Garro "Recuerdos del Porvenir", que me llamó desde uno de los estantes mientras el librero hilaba con grandilocuencia y excelente dominio sus ideas procapitalistas.

Ya montada en el carro pensé "Puta (porque como saben, no tengo reparo en las vulgaridades cuando pienso pa' mis adentros), y quién le dijo a este pendejo (sin ánimos de ofenderlo) que la riqueza es igual a la felicidad. Los países más ricos tienen los índices más altos de suicidios y violencia aberrante (pedofilia, incesto y barbaridades por el estilo)" pero a estas ya me encontraba lejos del amigo librero... bien simpático por cierto, y culto, si algún día van es tremenda plática. Pero volviendo al tema, ¿dónde está escrito eso? ¿en la cabeza de quién se conectaron las ideas de riqueza material y felicidad? ¿Fukuyama? ¿Smith? ¿Friedman?

Y todo esto viene a cuento porque recientemente me encontré con una nota muy interesante. Una fundación de investigaciones en economía de Londres ha construido un medidor de "felicidad ecológicamente sostenible", llamado Happy Planet Index, y sobre la base de tres indicadores ha evaluado los 143 países del planeta que acumulan el 99% de la población. Estos tres indicadores son las emisiones contaminantes, la expectativa de vida y la percepción del bienestar de sus habitantes.

Al ver los resultados desearía haber tenido al señor librero cerca y decirle "je je" con la vocecita de Nelson, el de Los Simpsons: Nueve de los diez países que encabezan la lista son de América Latina. El número 7 es Cuba. Hasta después del 50 no encontramos ni uno de los países "desarrollados" y "ricos" del mundo.

Por supuesto que hay millones de variables que hay que considerar para aseverar que en Cuba la gente es más feliz que en Estados Unidos, y seguramente más de uno dirá que es una locura y podrá tener toda la razón que le plazca. Lo cierto es que la cosa no puede ser calva ni tener dos pelucas: para que los siete mil millones de habitantes del planeta seamos igual de "felices" que los estadounidenses, por ejemplo, necesitamos cuatro planetas. Para ser tan felices como los cubanos solo uno. No hay que tener un postgrado en una universidad estadounidense para sacar esa cuenta.

El fin de nuestras sociedades no es generar riqueza, es asegurar la felicidad de sus miembros actuales y los que están por venir. Agarra ese trompo en la uña librero.

Si quieren ver saber más sobre este interesante índice visiten www.happyplanetindex.org

martes 7 de julio de 2009

El tiempo, que a veces pasa en vano


Rúkleman Soto
Tomado de Rebelión.org

sábado 4 de julio de 2009

Chávez dice "salten" y los venezolanos preguntan "¿qué tan alto?"


A raíz del golpe de estado ocurrido en Honduras, reiteradamente y en diferentes ámbitos he oído decir que un golpe es lo que necesitamos acá, que los militares nuestros necesitan los guevos que tienen los hondureños y otras cosas por el estilo. La situación se ha visto agravada por el apoyo que el presidente ha dado al derrocado Zelaya.

Recuerdo también que cuando el Rey de España silenció a Chávez con esa memorable pregunta "¿Por qué no te callas?, muchos venezolanos actualizaron su estatus del Facebook con la frase del momento. Se leían cosas como "Arriba el Rey de España", "Que viva la monarquía", o "Larga vida al rey".

Más reciente aún y en medio de la operación más abyecta de los últimos tiempos, donde los Israelíes atacaron sin piedad la Franja de Gaza y acabaron con la vida de más de 1.500 civiles, un contigente importante de opositores apoyó al Estado de Israel. La razón: el presidente Chávez estaba en contra del atropello del que fueron objeto los palestinos, al punto de romper relaciones diplomáticas con Israel.

Hay millones de casos en los que la oposición procura siempre, como los adolescentes (rebeldes sin causa), llevarle la contraria a Hugo Chávez sin informarse sobre el asunto y con argumentos verdaderamente irrisorios. Los mensajes no podrían ser más contradictorios: Queremos democracia y paz pero que viva el golpe de estado en Honduras, que viva la monarquía y que viva la masacre de inocentes en nombre de la seguridad nacional.

El presidente tiene más poder que nunca porque la oposición de lo otorga al armar su agenda en función de lo que Chávez dice. Las cortinas de humo en Venezuela se han vuelto una verdadera ciencia. Basta que Hugo diga que va a prohibir las tangas en las playas para que toda la opinión pública se centre en el asunto. Mientras tanto, por debajo de la mesa Hugo y su combo hacen, literalmente, lo que se les pega la gana.

Lo que me preocupa es que si un bando me parece autoritario y antidemocrático, el otro se me hace la misma mierda pero con diferente olor (además, sin un bagaje ideológico, sin agenda, sin propuestas serias). Y todavía hay ingenuos que me juzgan por no polarizarme. No señor, ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario... porque para comer mierda prefiero la mía.


Rapidines de otros asuntos: El país de la canela resultó ser la mejor novela que he leído en mucho tiempo. El debate sobre Guantánamo salió de maravilla así que me verán por tierras mexicas a principios del año próximo. Y para terminar, en la barra de la derecha actualicé las noticias ecológicas con los últimos artículos que escribí para Got2beGreen.

Apapachos para todos.

lunes 8 de junio de 2009

¿Las letras en Venezuela se tiñen de rojo?


El fallo del jurado del XVI Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, uno de los más importantes reconocimientos a las letras iberoamericanas, se dio a conocer la semana pasada en medio de una controversia digna del mejor Corín Tellado. Un importante número de escritores y periodistas de oposición vaticinaba el triunfo de la revolución bolivariana en las letras, es decir, la selección de un escritor (nunca se habló de la naturaleza de la obra) cercano al régimen. Finalmente, William Ospina se alzó con El país de la canela.

Yo tuve la oportunidad de asistir a un encuentro entre talleristas de narrativa y miembros del jurado (en realidad fue un parapeto improvisado por el CELARG donde nadie sabía exactamente qué debía hacer) y pude aclarar muchas de mis dudas, generadas en su mayoría por la mencionada “controversia”. Uno de los jurados era exageradamente revolucionario, no diré cuál pero me imagino que saben a quién me refiero. El resto, particularmente Humberto Mata y Enrique Hernández, respondió con contundencia a los dimes y diretes en torno a esta edición. Además, emitieron comentarios profundamente enriquecedores sobre literatura contemporánea, tomando como base las obras participantes. La única que faltó a la cita fue la mexicana Elena Poniatowska, ganadora de la edición pasada.

Un día antes del fallo y un día después de este encuentro, discutía con un escritor de oposición tratando de entender cuáles eran las razones para dudar del jurado. Más allá de la decisión de dos personas de retirar sus novelas (los demás fueron retiros mediáticos que no se llevaron a cabo), de la marca de (des)crédito gubernamental en las obras publicadas por las editoriales Monteávila y El Perro y la rana (la inscripción: Misión Cultura Corazón Adentro), y otros comentarios de índole similar, no me dio una explicación satisfactoria sobre su posición.

Decir que el premio está vendido no es decir que el gobierno está acaparando los espacios culturales (aunque en efecto lo está haciendo), es afirmar que el jurado no tiene la suficiente ética como para desligarse de la presunta presión del Estado, y tomar una decisión con base en la calidad de la obra y no en la posición ideológica del autor que la escribió. Si el premio fue vendido, entonces estamos diciendo que el jurado se autocensuró, o que no son lo suficientemente objetivos como para juzgar las obras por su valor literario desde una posición neutra, tomando en cuenta que todos los seres humanos (jurados o no) tenemos una opinión política mejor o peor formada.

Todo esto estaríamos diciendo, le comenté, sin emitir una opinión particular ya que es imposible probar semejantes acusaciones aún cuando las sospechas tuvieran fundamento. Ante el resultado, sentenció (casi refunfuñó) que era uno más de los fallos políticamente correctos que se daban en este premio, cargándose no solo a este jurado sino a los jurados de las ediciones anteriores (hasta 1998 supongo, porque antes a nadie le importaba con qué mano coge la pluma el ganador, ¿acaso alguien chilló cuando ganó García Márquez?).

Importante es destacar que este personaje (que no he tenido la fortuna de leer más que en las actualizaciones de sus estados en el Facebook) emitió todos estos comentarios sin haber leído la mentada obra ganadora (desconozco si ha leído las anteriores), y cuestionando desde el principio mi posición ideológica que, en una conversación seria, no tendría que pasar por la cabeza de ninguno de los dos.

Mierda, pensé, los que están llevando la polarización política a las letras no son exclusivamente los oficialistas. Tremenda cagada la que estamos poniendo (porque en mi cabeza no tengo límites en cuanto a vulgaridades).

Por cierto, me dijeron que la obra (segunda entrega de una trilogía) es buenísima, me la han recomendado desde la derecha y desde la izquierda. Habrá que esperar la edición de Monteávila para tener el placer de leer y opinar con fundamentos sobre el fallo del jurado.

Otra opinión políticamente incorrecta, ustedes excúsenme